“uf, ¿eso no es para bailarines? yo no tengo la flexibilidad suficiente para practicarlo”

“Con el pilates llegaré a tocarme la punta de los dedos de los pies”

“Yo necesito algo más cañero, Pilates lo hace mi madre de 60, no es para mi” 

“¿Pilates yo? no hija, yo ya estoy mayor para eso”

“Mi novia está empeñada en que me apunte a Pilates por mis dolores de espalda, pero eso es para mujeres, que vergüenza”

“Me han recomendado hacer pilates, pero me han dicho que es imprescindible que lo haga en un estudio que tenga máquinas”

“Voy a apuntarme a Pilates porque quiero reducir y aplanar la tripita”

“El pilates es como el Yoga, ¿no?”

Ays… no, no, no… de eso no va el Pilates…

Podría explicar de que va, pero hay cientos de post explicando muy bien qué es el Pilates.

Cada uno somos únicos y tenemos percepciones diferentes de una misma cosa, o sea te parecerá más o menos duro, más o menos profundo, más o menos efectivo, te enganchará o no pero lo verdaderamente cierto es que no sabrás lo que es hasta que lo experimentes tu mismo.

No obstante, lo que no es, no lo es para todos y como profe de esta disciplina voy a aclarar algunas duditas que cada día asoman, creo, en cualquier centro donde se imparta Pilates.

  1. Pilates no es fácil, ni difícil… dependerá no sólo de tu condición física si no de tu control corporal. He visto sudar a expertos deportistas con ejercicios básicos por carecer de control de ciertos músculos y fluir a gente que no había practicado en su vida pero tenían una excelente consciencia corporal.
  2. No necesitas tener una flexibilidad de bailarín para hacerlo, precisamente ésta podría ser una razón por la que empezar, ¿no? No lograrás tocarte los pies con las rodillas estiradas si llevas 40 años sin hacerlo, no se trata de eso, se trata de sentirse más ligero y funcional, de darle más libertad a los movimientos que usas en la vida diaria. ¿o es que pretendías atarte los cordones en esa postura?
  3. No es una disciplina para “señoras mayores” o “mujeres”, ¿y qué ejercicio o deporte es para un sector social determinado? ¿acaso correr es para hombres, nadar para chicas jóvenes y esquiar para adultos? Evidentemente somos diferentes y las clases variarán según tu condición, una de las riquezas del método, es 100% adaptable y para todos.
  4. No es gimnasia de mantenimiento o escuela de espalda. Y con todos mis respetos a los profesionales que trabajen en gimnasios, no será lo mismo la clase de pilates que hagas en un Gym que la que hagas en un centro de pilates, yoga…etc. más específico y en grupos reducidos. No es simplemente ejecutar órdenes, es entenderlas, efectuarlas y sentirlas.
  5. No es imprescindible trabajar con máquinas. No es ni mejor ni peor, Practicar con máquinas te va a aportar unas cosas y hacerlo en suelo otras, (así como si lo haces en columpio). Puede facilitarte o dificultarte un mismo ejercicio en función de los muelles que utilices, puedes descubrir otras sensaciones, otros ángulos de movimiento. Puedes realizar clases buenísimas y adaptadas con o sin ellas.
  6. No te hará bajar de peso. Y aclaro, que esto será muy relativo, en función de la actividad física que practiques al margen de él. Pilates te ayudará a activar el metabolismo, por supuesto, pero si lo que quieres es quitarte esos kilitos de más tendrás que combinarlo con una alimentación adecuada y ejercicio aeróbico. Por otro lado el Pilates es un acondicionamiento físico que tiene como principio trabajar desde el centro, musculatura abdominal profunda, entre otros muchos, de ahí su fama de “aplana-barrigas”, merecida pero limitada, ya que con ello trabajas todas las partes del cuerpo, de manera muy balanceada, no sólo los abdominales.
  7. El Pilates y el Yoga no son lo mismo. Si bien ambos son disciplinas gobales que comparten varios focos, como el vínculo mente-cuerpo, el control, la fluidez y calidad del movimiento o la importancia de la respiración, entre otras cosas. Se diferencian, para empezar, en la vida de cada una, el Pilates es una disciplina nueva, de poco más de 80 años mientras que el Yoga es una ciencia milenaria. Este último implica una filosofía de vida, buscando a través de su práctica el restablecimiento de la paz, salud y felicidad, mientras que Pilates se centra en crear un control consciente del cuerpo generando una conexión cuerpo-mente a través del movimiento. A grosso modo, en el Yoga practicas asanas (posturas) encadenadas con sus complementarias sin repeticiones y mantenidas durante un periodo de tiempo medido en respiraciones, en Pilates trabajas con repeticiones de movimientos, pocas, precisas y fluidas con un patrón respiratorio concreto.

El Pilates no es todo esto y es mucho más.

Como dice Manuel Alcazar en su blog:

El Pilates es para aquellos y aquellas que independientemente de su condición física, capacidades, limitaciones y objetivos pretenden convertirse en mejores versiones de ellos mismos

 

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