Puff… cómo explicarle a una sociedad que está una media de 9,3 horas al día sentado (más que horas durmiendo) que precisamente eso, justo eso le está matando. Enfermedades del corazón, diabetes, obesidad e incluso cáncer, los efectos perjudiciales sobre nuestra salud que trae consigo pasarse el día sentado están superando las peores expectativas de los médicos.

Frente a estos números… ¿te sigue pareciendo mucho, sacarle un par de horas a la semana para practicar algún deporte? 

Sin querer ser brusca… o si. Si pasas más de 6 horas al día sentado, tu riesgo de morir en los próximos 15 años es un 40% mayor que el de alguien que se sienta menos de 3 horas al día.

Vale, es inevitable, los trabajos han involucionado evolucionado hacia esta postura y en la mayoría de las ocasiones no hay más remedio. A pesar de sacar tiempo para movernos conscientemente, las horas sentados en el curro pesan. Entonces… ¿Cómo podemos salvar el día a día para salir vivos de esa maldita silla?

  • Si tienes teléfono inalámbrico, o cuando hables por el móvil, aprovecha para caminar por la oficina.
  • Siempre utiliza las escaleras en vez del ascensor.
  • Si tienes una reunión con otra persona en la que no va a ser imprescindible tomar notas, ¿por qué no proponer a su colega pasear mientras hablan? Además de los beneficios para su salud, caminar permite hablar estando lado a lado en lugar de frente a frente, lo que facilita la comunicación. Se crean lazos de confianza, se favorece la sinceridad, la reflexión y la claridad al exponer, al estar el  cerebro mejor oxigenado.
  • Si vas a comer fuera de la oficina, aprovecha para ir dando un paseo.
  • No te limites a estirar el brazo o arrastrar la silla para alcanzar algo que está un poco alejado. ¡Levántate y anda!
  • Por muy concentrado que estés realizando un trabajo, oblígate a levantarte cada hora y media.
  • APRENDE a realizar sencillos ejercicios que pueden hacerse incluso en la misma silla (de movilidad, flexibilidad y respiración), que añadirán algo de movimiento a la jornada de trabajo. Incluso, ¿te has planteado llevarte un balón hinchable para sustituir esa horrible silla de la oficina por algunas horas?
  • Si vas al trabajo en transporte público y hace buen día, ¿porqué no bajarse una parada antes del autobús o del metro e ir andando el resto hasta su destino? Si vas en coche, aparca un poco lejos de la oficina.
  • Planteé organizar con los compañeros de trabajo alguna actividad deportiva común. Además de hacer ejercicio, servirá para estrechar lazos entre colegas y hacer equipo.

Los pequeños detalles cuentan mucho… y cuestan poco. ¡Empieza!

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